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Fundación para la Prevención de los Riesgos Laborales

GESTIÓN DEL ACOSO ESCOLAR

Acoso Escolar

Características


1. Qué es (ver)

2. Particularidades del acoso escolar (ver)


1. Qué es


Cuando hablamos de “acoso escolar” nos referimos a situaciones en las que uno o más alumnos o alumnas persiguen e intimidad a otro –víctima- mediante insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas o coacciones. Estas acciones son repetidas en el tiempo, pudiendo desarrollarse a lo largo de meses e incluso años, pudiendo tener consecuencias devastadoras para la salud física y mental de la víctima. En la literatura especializada es frecuente la utilización  del término inglés “bullying.

El primero en definir este fenómeno fue Dan Olweus, profesor de psicología de la Universidad de Bergen (Noruega, 1998), para quien la victimización o “maltrato por abusos entre iguales”, es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna, o un grupo de ellos,  contra otro, u otros,  al que elige como víctima de repetidos ataques. Ésta acción, negativa e intencionada, sitúa a los acosados en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios.

La continuidad de estas situaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: descenso en su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.

No se puede calificar de acoso escolar o “bullying” a situaciones en las que existen disputas de forma amistosa o como juego,  tampoco cuando dos estudiantes a un mismo nivel discuten, tienen una disputa o se pelean o incluso cuando existe cierto abuso de poder de forma puntual.

Los casos  de acoso escolar o “bullying” se caracterizan por las siguientes circunstancias o particularidades:

  • Un deseo inicial obsesivo y no inhibido de infligir daño, dirigido contra alguien indefenso.
  • Que este deseo se materializa en una o varias acciones concretas.
  • Que alguien resulte dañado. La intensidad y la gravedad de este daño depende de la intensidad y gravedad del ataque, en mayor medida, y   también en el grado de vulnerabilidad de la víctima.
  • El maltrato se dirige contra alguien más débil,  bien porque existe desigualdad física o psicológica entre víctimas y agresores, o bien porque se  actúa en grupo.
  • Tiene lugar de modo reiterado y repetido en el tiempo, no es un mero hecho aislado.
  • Se produce con placer manifiesto. El agresor/a disfruta con la sumisión de la persona más débil.

Estas  situaciones de intimidación ocurren en contextos sociales en los que los docentes y las familias de los implicados pocas veces están al tanto de su existencia, mientras que los demás niños/as o no quieren involucrarse o, simplemente, no saben cómo ayudar.

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2. Particularidades del acoso escolar


¿Qué formas de acoso escolar o “bulling” podemos observar?

El maltrato entre compañeros y compañeras puede aparecer de forma muy diversa. No solamente se manifiesta a través de agresiones físicas, con frecuencia se presenta como un conjunto de intimidaciones de diferente índole que dejan a la víctima sin respuesta. Estas son algunas de esas conductas intimidatorios más  frecuentes:

  • Maltrato verbal: Insultos, motes, hablar mal de alguien, difamar, sembrar rumores o bulos.
  • Intimidaciones psicológicas: Se trata de amenazas para provocar miedo, lograr algún objeto o dinero, para obligar a hacer cosas contra su voluntad, chantaje y burlas públicas, pintadas alusivas, cartas, notas, mensajes a móviles y correos electrónicos amenazantes o ciberacoso.
  • Maltrato físico: Directo, en forma de palizas, lesiones con diferentes objetos, agresiones en forma de patadas, “collejas”, etc., o indirecto, mediante robo o destrozo de material escolar, ropa u otros objetos personales.
  • Aislamiento social: Ignorar y no dirigirle la palabra, impedir su participación con el resto del grupo, evitar que se siente junto a ellos en el aula,  coaccionar a amigos y amigas de la víctima para que no interactúen con la misma.

¿Dónde se produce y cuándo?

Si es en el propio centro escolar suele ocurrir en pasillos (cambio de clases), baños, vestuarios, entradas y salidas, en el comedor, en el transporte escolar y en lugares apartados del patio de recreo.

Si es fuera del centro suele ocurrir en los aledaños del propio centro o  en zonas  de camino a casa de la víctima.

Siempre ocurre cuando no hay adultos presentes. Muchas veces el profesorado tiene sospechas de que puede estar ocurriendo pero nunca con la certeza absoluta de que sea así.

¿Quiénes participan?

Agresores/as

Suelen tener las siguientes características:

    • Físicamente fuerte.
    • Necesita dominar, tener poder, sentirse superior.
    • Fuerte temperamento, fácilmente enojable.
    • Impulsivo/a.
    • Baja tolerancia a la frustración.
    • Desafiante y agresivo/a hacia los adultos.
    • No suele mostrarse ansioso/a ni inseguro/a.
    • Comportamientos antisociales tempranos.
    • Poco populares ante sus compañeros y compañeras, solo algunos/as les siguen.
    • Actitud negativa hacia la escuela.

Víctimas

Son factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que un alumno/a sufra acoso:

    • La vulnerabilidad psicológica y biológica.
    • Haber sufrido experiencias previas negativas.
    • Ser poco populares en el centro escolar.
    • Tener poca facilidad para hablar de sí mismos.
    • Tener estrategias de afrontamiento inadecuadas como aislamiento social  y    resignación.
    • Tener un autoconcepto y autoestima bajos.

Pueden ser indicadores que un alumno/a esté sufriendo acoso escolar las siguientes circunstancias o comportamientos:

    • Estar frecuentemente solos, excluidos/as del grupo.
    • Estar repetidamente ridiculizados/as, degradados/as con motes.
    • Observar dificultad para hablar en clase, mostrar  inseguridad, tristeza, llanto, inquietud, ansiedad.
    • Mostrar un repentino deterioro en el interés por la escuela, argumentar excusar para no acudir a la misma.
    • Sufrir frecuentemente moratones, rasguños, heridas. Explicación incoherente de su origen.

El hecho de observar algunas o varias de estas situaciones no permite determinar, de manera irrefutable, la existencia de bullying. Sin embargo puede servir como señal de alarma para una investigación o seguimiento más detallado del caso que permita confirmar, o rechazar, la existencia de esta posibilidad.

Espectadores/as

Tienen esta denominación el alumnado que presencia las agresiones. En muchos casos jalean, animan y aplauden dichas agresiones (espectadores antisociales), en otros casos, aunque no lo aprueban ni participan, se inhiben de implicarse en la defensa de las víctimas (espectadores neutros), mientras que un pequeño grupo puede tratar de ayudar a la víctima (espectadores prosociales).

Adultos

Suelen detectar el problema cuando ya ha tomado unas proporciones evidentes y con frecuencia graves. A veces tardan en reaccionar al pensar que estos conflictos son cosas de niños. (Ver Anexo I: “Mitos e ideas erróneas sobre el maltrato entre escolares”).

¿Qué consecuencias tiene?

El acoso escolar produce un daño psicológico y emocional que puede afectar el desarrollo socioemocional y de la personalidad de todos los agentes implicados.

Para el maltratado/a:

    • Se siente solo/a, infeliz, atemorizado/a, pierde autoestima y la confianza en sí mismo/a y en los demás.
    • Puede llegar a sufrir problemas de salud somática y emocional en grados variables: en algunos casos ansiedad y/o depresión.
    • Fobia a ir al centro escolar.
    • Reacciones agresivas e intentos de suicidio.
    • El hecho supone una pérdida de libertad y derechos del alumno/a que limita su desarrollo personal.

Para el maltratador/a:

    • Su actitud y conducta pueden ser antesala de futuros hechos delictivos. Las amenazas y las agresiones físicas de hecho ya lo son y pueden ser denunciables.
    • Instaura una creencia en sí mismo/a y su entorno de que se puede lograr poder y liderazgo mediante la violencia, la prepotencia y la sumisión de otros/as.
    • Es probable que quién ha sido agresor/a, en su infancia/juventud perpetúe conductas agresivas y violentas en las relaciones adultas.

Para la comunidad escolar:

    • Los espectadores acabarán valorando la agresividad y la violencia como forma de éxito social.
    • Los espectadores sufren un proceso de desensibilización ante los continuados episodios de sufrimiento que están contemplando.
    • Todo el entorno social sufre una sensación de indefensión y de incapacidad de reacción similar a la de la víctima.

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